Salud y Calidad de Vida.

1.- La salud es paz interior y la enfermedad una especie de búsqueda externa.

Cuando una persona vive en un estado de paz interior, la salud va a ser el resultado.

La enfermedad se produce cuando existe un incoherencia emocional. Cuando siento una cosa, pienso otra y termino haciendo una diferente.

Entonces la mente envía al cuerpo una señal indicando que hay algo que no está bien, y el cuerpo simplemente responde a través de la enfermedad.

En ese sentido, la enfermedad es una oportunidad para entrar en coherencia con uno mismo.

En cambio, nuestra sociedad nos invita a tratar la enfermedad, o más bien sus síntomas de una manera externa.

Así empieza una búsqueda que nunca termina, y podemos visitar médicos, sanadores, terapeutas, curanderos, chamanes… buscando curarnos de una enfermedad.

Y no es que esto esté mal, simplemente, que no es afuera donde vas a encontrar la respuesta o tu curación.

Dicen los Queros, una comunidad Inca que lleva más de 500 años sin tener contacto con el ser humano moderno, que nosotros somos nuestro médico, nuestro chaman… que es en nosotros mismos que encontramos la solución y nunca fuera.

Eso no quiere decir que no pidamos ayuda cuando la necesitamos. Quiere decir que seamos conscientes, que vayamos a donde vayamos, la única persona que tiene el poder de sanarse es uno mismo.

Volver a uno mismo, a recordar quien uno es… tocar a la puerta de tu corazón y preguntarle qué es lo que realmente desea, esto es sin duda lo que te hará entrar en esa coherencia emocional que te llevará a sanar.

 

2.- Paz interna. Una mentalidad de amor ante el mundo. Meditación y Silencio.

Puedes creer que cuando hablamos de paz interior, estamos hablando de estar tirado en el sofá, tocándote… alguna parte de tu cuerpo que tengas a mano.

Pero la paz interna no tiene nada que ver con esto.

La paz interior es consecuencia de una mirada amorosa hacia el mundo que te rodea.

Tiene que ver con dejar de sentirse víctima, con tomar responsabilidad de tu vida, tus acciones, emociones y pensamientos.

Tiene que ver con desprenderse de la baja vibración de la queja, y entrar en una actitud de agradecimiento.

Vivimos en un mundo dual, donde todo tiene su polaridad, su opuesto. No obstante, tenemos la capacidad de ver amor, donde otros ven odio.

La madre Teresa de Calcula no veía pobres, ni enfermedad… ella decía que veía a Dios en todos sus diferentes trajes.

La paz interna es la actitud del no juicio.

Siempre que nos identificamos con una parte de la dualidad, terminamos sufriendo.

Si eres de un equipo y gana el equipo rival, sufres.

Si no te gustan los toros, sufres porque hay toros.

Si te gustan, sufres porque hay quien está en contra.

Y si dos personas con pensamiento opuesto se encuentran, se enfrentan. Defienden su pensamiento y sufren. Así se hacen las guerras.

 

3.- El centro de equilibrio emocional (esencia). Hipnosis Ericksoniana.

La hipnosis es un estado en el que se produce una absorción de la atención del sujeto: a través de una inducción o autoinducción, focalizamos la atención de la mente consciente, generando la oportunidad para la mente inconsciente manifestarse a través de los fenómenos hipnóticos.

Así puesto, la persona tiene la experiencia de un estado diferente de conciencia.

El estado hipnótico es un estado especial de conciencia que favorece una serie de cambios, entre los que se destaca un cierto control de las funciones gobernadas por el sistema nervioso autónomo.

Cuando persona entra en hipnosis, sigue estando consciente en la mayoría de los casos, pero las ondas de su cerebro disminuyen, de manera parecida a cuando estamos dormidos.

En este estado, se utilizan sugerencias para crear una experiencia interna que genere cambios positivos.

El enfoque que se utiliza en coaching o terapia, es el Ericksoniano.

Es un enfoque flexible, participativo, creativo, las sugestiones son amables y sutiles, con feedback y el paciente consciente de su proceso todo el tiempo.

Por este motivo hay menor resistencia que en la hipnosis clásica, donde todo es más controlado por el hipnotista.

Existen cuatro tipos de ondas: alfa, beta, theta y delta. A continuación se describen los diferentes tipos de ondas en orden de mayor a menor actividad.

Ondas Beta:

Se producen cuando el cerebro está despierto e implicado en actividades mentales. Son ondas amplias y las más rápidas de las cuatro. Su frecuencia oscila entre 15 y 40 ciclos por segundo. Denotan una actividad mental intensa. Cuando una persona está dando un discurso, estudiando, realizando un problema de matemáticas, etc. su cerebro se encuentra emitiendo este tipo de ondas.

Ondas Alfa:

Alfa representa un estado de no actividad y relajación. Son más lentas y de mayor amplitud que las beta. Su frecuencia oscila entre 9 y 14 ciclos por segundo. Una persona que ha terminado una tarea y se sienta a descansar, se encuentra a menudo en un estado alfa, así como la persona que está dando un paseo, disfrutando del paisaje.

Ondas Theta:

Son ondas de mayor amplitud y menor frecuencia (entre 5 y 8 ciclos por segundo). Se trata de un estado de meditación profunda. La persona que está fantaseando o, como suele decirse, soñando despierta, se encuentra en este estado, así como la persona que tras conducir un rato, de repente se da cuenta de que no recuerda los últimos kilómetros. Es el estado más inspirador.

A menudo, una persona tiene las mejores ideas cuando predominan este tipo de ondas. Se trata de un estado en el que las tareas que realizas se han vuelto tan automáticas, que no necesitas tener un control consciente de su realización y puedes distanciarte de ellas mentalmente. Es decir, tu mente está en “otro sitio”. Las ideas que surgen en la mente en este estado fluyen con libertad y sin censura o culpa.

Ondas Delta:

Son las ondas de mayor amplitud y menor frecuencia (entre 1,5 y 4 ciclos por segundo). Nunca llegan a cero, pues eso significaría la muerte cerebral. Es un estado de sueño profundo.

Cuando nos vamos a dormir, las ondas cerebrales van pasando sucesivamente de beta a alfa, theta y finalmente, delta. Durante el sueño se producen ciclos que duran unos 90 minutos.

Cuando una persona despierta de un sueño profundo, la frecuencia de sus ondas cerebrales se va incrementando progresivamente, pasando de delta a theta, luego alfa y finalmente, beta. Durante este proceso de despertar, no es extraño que una persona permanezca en un estado theta durante un tiempo (por ejemplo, unos 15 minutos). Esto le permitirá tener un libre flujo de ideas, lo cual puede aportarle soluciones, ideas nuevas o nuevos puntos de vista, siendo este un estado especialmente creativo y productivo. De ahí la expresión “lo consultaré con la almohada”, pues a veces las mejores ideas o la solución a un problema aparecen después de una noche de sueño.

Las investigaciones han mostrado que aunque un estado cerebral puede predominar en un momento dado, los tres tipos de ondas restantes están también presentes en todo momento. Es decir, mientras una persona está implicada en una actividad mental, produciendo ondas beta predominantemente, las ondas alfa, theta y delta se están produciendo también, aunque sólo estén mínimamente presentes.

Aspectos importantes:

Uno de las aptitudes más importantes del buen hipnotista, es la confianza plena. Puedes equivocarte o se te puede olvidar algo, pero no puedes dudar.

Para inducir al trance, empieza hablando de percepciones que sean verificables para la persona.

Utiliza los elementos externos.

Por ejemplo, si hay un fuerte ruido de pronto: “y puedes darte cuenta cómo tu cuerpo se relaja aún más al escuchar este sonido…”

Utiliza sugerencias, no seas específico.

Tu tono de voz debe de ser acorde a la respiración del sujeto, al igual que el ritmo.

El enfoque siempre es llevar la atención hacia dentro.

Palabras de transición:

“a medida que”, “en tanto que”, “cuando”, “mientras”, “porque”, “incluso al”, “pero”, “te permitirá”…

Sirven para hacer conexiones entre sucesos verificables e inducciones.

“A medida que respiras profundamente, tu cuerpo se relaja más y más…”

Pasos de la hipnosis:

Inducción:

Son una serie de sugerencias que permiten que el consultante se relaje, bajen las ondas del cerebro y poco a poco entre en un estado de trance.

Se centran en las percepciones, visuales, auditivas y kinestésicas.

Retroalimentación o profundización:

Sirve para profundizar más en el trance. Se dan sugerencias que mantienen ocupado al consultante, relajándose cada vez más.

“Céntrate en cómo el aire sale y entra de tu cuerpo, y cómo cada vez te hace sentir más y más relajado”.

“Contaré del 10 al 1, y con cada número te sentirás más y más relajado”.

Utilización:

Aquí es donde hacemos uso del estado de trance para generar cambios internos.

Dependerá del motivo por el cual el consultante ha venido a la consulta.

Reorientación al presente:

Utilizamos de nuevo las percepciones, para hacer volver poco a poco al consultante de su viaje interior.

Ejercicio… Hipnosis sin contenido, contesta el cuerpo

¿Tienes algún comportamiento que no te guste de ti, y que te gustaría cambiar?

Cierra los ojos y revive una experiencia donde se ha manifestado ese comportamiento.

Ya puedes abrir los ojos, mira arriba, respira…

Para respuesta si, índice manó derecha, para respuesta no, índice manó izquierda…

Si lo has entendido, contesta sin hablar…

Cada vez que mueve un dedo le toco para que sepa que lo he visto…

Hacemos una inducción con las partes del cuerpo (podría ser cualquier otra).

Haz una petición a tu inconsciente. Pide a la parte responsable de ese comportamiento que se comunique contigo. Pregúntale si quiere comunicarse contigo.

Si es que si, haz una señal con el dedo.

Si dice no… Agradece a esta parte porque ya se ha puesto en contacto contigo. Y pídele disculpas si en alguna ocasión te has olvidado de ella. Puedo volver a pregunta si ahora quiere. Siempre agradecer.

Si dice si… Igual.

Pregúntale a la parte cual es su intención positiva. Que es lo que quiere conseguir para ti con ese comportamiento, y que te lo expliqué de una forma que lo puedas entender.

Cuando lo sepas, me haces una señal con el dedo.

De nuevo agradece. Cada vez que tocas su mano le dices: da gracias a tu inconsciente o a la parte de tu inconsciente responsable de ese comportamiento.

Pídele a esa parte, que se ponga en contacto con tu parte creativa, y que le pida varias opciones, tan buenas o mejores que la que tenía antes.

Cuando sepas la respuesta me haces una señal con el dedo. De nuevo gracias a tu parte creativa, al inconsciente y la parte del inconsciente.

Ahora imagina una pantalla delante de ti, y observa como es funcionar con esas tres nuevas opciones de comportamiento. Y si está bien para ti, me haces una señal con el dedo. Gracias otra vez…

Internamente pregunta si hay alguna parte de ti que no esté de acuerdo con alguna de estas nuevas opciones. Si todas las partes están de acuerdo, levanta el dedo de la mano derecha, si alguna no está de acuerdo, levanta el dedo de la mano izquierda.

(Si te dijese que hay una parte que no está de acuerdo, volvemos a pedirle a su parte creativa que nos de opciones con las que todos estén de acuerdo).

Puente al futuro.

Imagina ahora como es funcionar con estas opciones de comportamiento. Si está bien para ti puede ir volviendo, tomando una respiración profunda…

 

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